Una votación que pone en peligro el futuro ecológico de Brasil
La aprobación del "Proyecto de Ley de Devastación" por el Senado brasileño marca un hito en la protección ambiental del país. Esta ley, aprobada por 54 votos a favor y 13 en contra, busca simplificar y agilizar los trámites de licencias para proyectos agrícolas, mineros, energéticos y de infraestructura, reduciendo drásticamente los requisitos ambientales.
Los defensores del medio ambiente denuncian este texto como un retroceso de varias décadas. Según ellos, sacrifica la preservación de la biodiversidad, la protección de la población local y la integridad de los ecosistemas en aras del crecimiento económico a corto plazo.
El proyecto de ley permite, entre otras cosas, la emisión de licencias mediante una simple autodeclaración de los titulares de los proyectos, sin estudios de impacto ambiental rigurosos. Esto allana el camino para iniciativas de alto riesgo para los bosques, los recursos hídricos y las comunidades vulnerables, a la vez que elude los mecanismos de prevención y compensación establecidos a lo largo de los años.
Esta legislación aún debe ser votada en la Cámara Baja, donde debería aprobarse sin dificultad dado el peso de los grupos de presión agroindustriales. Su aprobación definitiva implicaría un desmantelamiento planificado de la política ambiental brasileña.
Un proceso opaco bajo influencia
El avance de esta ley en el Congreso brasileño ilustra el creciente poder de los grupos de presión de la agroindustria y el sector extractivo. Estos actores económicos tienen un poder considerable, que ejercen en detrimento del interés general y del respeto del país a los compromisos internacionales en materia climática.
Los debates parlamentarios se caracterizaron por la falta de transparencia y consulta a las partes interesadas, en particular a las organizaciones de la sociedad civil, las comunidades indígenas y los científicos. Las enmiendas presentadas por el Senado buscan principalmente agilizar los trámites de proyectos considerados estratégicos, sin considerar los riesgos para el medio ambiente y la sociedad.
El momento de esta adopción también causa indignación, ya que Brasil se prepara para ser sede de la COP30, una cumbre internacional crucial para el clima. La señal enviada a la comunidad internacional es desastrosa y pone en duda la credibilidad del país como líder en la transición ecológica.
Consecuencias inmediatas para el bosque y los pueblos indígenas
El Instituto Socioambiental (ISA) ha cuantificado el alcance de las amenazas que la ley representa para los ecosistemas y las poblaciones. Más de 3,000 áreas protegidas, incluyendo tierras indígenas y territorios quilombolas (comunidades afrodescendientes), se encuentran directamente amenazadas.
En total, 18 millones de hectáreas de bosque podrían quedar sujetas a la deforestación, la minería o proyectos de infraestructura descontrolados. Los pueblos indígenas, que protegen casi un tercio de la selva amazónica, verían violados sus derechos, exponiendo sus territorios a la invasión, la contaminación y la violencia.
La desaparición de las salvaguardias ambientales también exacerbaría los conflictos territoriales, ya numerosos en estas regiones. La protección de recursos vitales como el agua, el suelo y la biodiversidad se sacrificaría en aras de intereses privados, lo que amenazaría la seguridad alimentaria y la estabilidad social del país.
Un retroceso histórico ante la emergencia climática
Los defensores del clima describen este texto como un golpe fatal a los compromisos de Brasil en la lucha contra el cambio climático. Natalie Unterstell, presidenta del Instituto Talanoa, compara esta reforma con quitarle los frenos a un vehículo a toda velocidad.
Brasil se ha comprometido a erradicar la deforestación para 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono para 2050. Sin embargo, la implementación de esta ley hace que estos objetivos sean inalcanzables, al autorizar una multitud de proyectos destructivos sin una evaluación seria de sus impactos.
La paradoja es aún mayor, ya que el gobierno de Lula celebró recientemente una disminución del 32% en la deforestación para 2023, al tiempo que expresó su deseo de impulsar la economía mediante una mayor explotación de los recursos naturales. Esta contradicción socava la confianza de los socios internacionales y del movimiento climático brasileño.
Las fallas del modelo de “desarrollo” que promueve la ley
Los defensores de la ley justifican este retroceso con la necesidad de simplificar y acelerar las inversiones, alegando que los procedimientos actuales son demasiado engorrosos y ralentizan el crecimiento. Sin embargo, este argumento oculta una realidad más compleja.
El desmantelamiento de las protecciones ambientales sólo beneficia a una minoría de actores económicos, a expensas de la mayoría de la población que sufre las consecuencias de la degradación de los ecosistemas: inundaciones, sequías, pérdida de biodiversidad, enfermedades relacionadas con la contaminación.
La facilitación de nuevos proyectos petroleros, en particular en la desembocadura del Amazonas, ilustra la ceguera de una estrategia centrada en la extracción a corto plazo. Refuerza la dependencia de modelos energéticos contaminantes cuando el mundo debe recurrir imperativamente a alternativas sostenibles.
Amenazas a la democracia y la justicia social
El Proyecto de Ley de Devastación no solo debilita la naturaleza, sino que también socava la democracia y los derechos fundamentales. Los mecanismos de participación ciudadana y consulta a las comunidades afectadas se vacían de contenido.
Las poblaciones indígenas y tradicionales, reconocidas por la Constitución brasileña como actores clave en la protección del medio ambiente, ven sus derechos ignorados o vulnerados. Los riesgos de expropiación, violencia y criminalización de sus líderes son cada vez mayores.
Este retroceso forma parte de una tendencia global hacia la restricción del espacio democrático y la criminalización de la defensa del medio ambiente. La historia reciente de Brasil ya ha demostrado el coste humano y ecológico de tales políticas.
Movilización ciudadana e internacional, última línea de defensa
Ante esta ofensiva, movimientos sociales, ONG y colectivos ciudadanos convocan a una movilización masiva. Exigen el rechazo del texto por parte de la Cámara de Diputados, la reafirmación de los compromisos climáticos de Brasil y la protección de los defensores del medio ambiente.
La presión internacional, especialmente antes de la COP30, puede desempeñar un papel crucial. Los socios comerciales de Brasil, las instituciones financieras y los actores de la sociedad civil global tienen la responsabilidad de alzar su voz contra este retroceso.
Los ciudadanos brasileños también están invitados a movilizarse, a desafiar a sus representantes, a apoyar campañas de concientización y a defender el derecho a un medio ambiente sano para las generaciones futuras.
El futuro de Brasil y del planeta está en juego ahora
La lucha contra el Proyecto de Ley de Devastación trasciende las fronteras de Brasil. Simboliza la disyuntiva crucial entre un modelo de desarrollo destructivo y la construcción de un futuro sostenible basado en la justicia social, la preservación de la biodiversidad y la participación democrática.
Las cuestiones climáticas, ecológicas y sociales están íntimamente ligadas. Renunciar a los logros en materia de protección ambiental sería una derrota para todos aquellos que luchan por la vida, la dignidad y el equilibrio del planeta.
Depende de todos movilizarse, en solidaridad con los pueblos de la Amazonía y todos aquellos que resisten la destrucción. La supervivencia de la selva tropical más grande del mundo, y por ende, de la humanidad, depende de nuestra capacidad para decir no a la devastación.
Para ir más allá: Vídeo explicativo
Para comprender mejor los desafíos de la “Ley de Devastación” y sus consecuencias para la Amazonia y el clima, vea este informe en profundidad (en portugués, con subtítulos disponibles) ofrecido por GloboNews:
[Vídeo: Entenda o projeto de lei que pode ameaçar a proteção ambiental no Brasil – GloboNews](https://www.youtube.com/watch?v=6Tj1yG7Wc1c)
O, para un análisis en inglés, descubra este vídeo de The Guardian sobre el tema:
[“El 'Proyecto de Ley de Devastación' de Brasil: Qué significa para la Amazonia y el clima” – The Guardian](https://www.youtube.com/watch?v=sZbK3rF3I7o)


